¿GENERADORA O LIMITANTE?
Cuántas veces hemos escuchado que una educadora, es aquella persona que le agradan los niños, es paciente y a su vez es muy creativa, pero poco se ha reconocido la ardua labor que se hace en el aula, no es una tarea sencilla, hay que estar intentando y probando estrategias que nos apoyen, los coros, la gesticulación, la entonación y cambio de voz, mediadores que utilizamos para atraer el interés y sobre todo para generar aprendizajes.
Cuántas veces hemos escuchado que una educadora, es aquella persona que le agradan los niños, es paciente y a su vez es muy creativa, pero poco se ha reconocido la ardua labor que se hace en el aula, no es una tarea sencilla, hay que estar intentando y probando estrategias que nos apoyen, los coros, la gesticulación, la entonación y cambio de voz, mediadores que utilizamos para atraer el interés y sobre todo para generar aprendizajes.
Pero ¿qué pasa cuando has intentando todo?, cuando sientes que has hecho uso de todos los recursos o ases que tenías bajo la manga, que por más que intentas no logras que tus alumnos se integren, o se interesen, has sentido desanimo, preocupación, he inclusive te has dicho a ti mismo que no puede más.
Les voy a compartir mi experiencia, fue en el Jardín de Niños: “La Pajarita”, estando al frente del grupo de 1° B, conformado por 25 alumnos, de los cuales 13 niñas y 12 niños, el grupo era muy diverso, sobresalían las personalidades existentes de cada alumno, en especial la de Israel, un alumno de complexión delgada, con estatura promedio, inteligente, amigable, juguetón pero a la vez se mostraba caprichoso, impulsivo y rebelde.
Durante el transcurso del ciclo escolar, mostraba dificultades para respetar acuerdos y reglas, había días que no quería entrar al salón, así mismo hacia acciones que implicaban llamar su atención como la vez que se orino enfrente de todos, o cuando lanzo la playera al baño, pocas veces se integraba a las actividades grupales como cuentos o dinámicas, le agradaba construir con los bloques y sobre todo dibujar, lo hacía con tal precisión que no pareciera que era un niño de tres años.
En los primeros meses tenía un gusto y una afición por lo religioso, a todo le encontraba forma de crucifico o de iglesia, cualquier oportunidad que tenia para dibujar era lo que realizaba( ver dibujo N° 1), muchas veces platicando con su mamá sobre este aspecto ella decía que no entendía el porqué, ellos no eran muy religiosos, solo asistían a misa los domingos.
Con sus pertenecías era muy cuidadoso no le agradaba que le tomaran algo, o inclusive cuando se le maltraba su trabajo armaba tal escándalo que no había poder humano que lo tranquilizara.
Era algo complejo establecer una buena relación, era un estira y afloja, porque todo dependía del estado de ánimo con el cual llegara, como lo sucedido el día 8 de Octubre del 2008, estábamos en el recreo, cuando uno de los alumnas se acerco a decirme que Israel no las dejaba jugar, en ese momento me acerque al lugar donde estaban, efectivamente Israel estaba jalando y subiéndose a la estufa de juguete, que las niñas estaban utilizando.
Le dije con voz firme ¡por favor deja esa estufa!, levanto su carita pero no atendió a mi petición, entonces volví a reafirmar mi indicación a la cual volvió a ignorar, y continuaba levantando la estufa, mi reacción fue poner mi mano sobre ella, con la finalidad de darle peso y así desistiera Israel de levantarla, al ver mi acción me mira de frente con cara de molesto, levanto la mano y lanzando un carrito de juguete que traía, golpeo mi cara, no recuerdo que semblante puse pero me imagino que reflejaba el sentimiento de tristeza, porque me vio fijamente y con la expresión de asombro, me di cuenta que estaba pensando en lo que había hecho, pareciera que estaba arrepentido y preocupado.
No me agrada mucho hablar sobre esta experiencia pero a partir de la elaboración de este portafolio y en la búsqueda de artefactos me encuentro el registro de este día (artefacto 1°), en la cual describo claramente mi sentir:
Hoy no fue un gran día para mí, he comprendido que necesito cambiar algunas actitudes hacia Israel, a pesar de que hizo algunas travesuras (lanzar la playera al baño, pegarle algún compañero y lanzarme un carrito) la verdad me hizo sentir que ya no podía más, que ya no sabía cómo actuar ante él, ¿Qué acciones realizar?, me hizo pensar ¿Qué tan mal le caigo para que me pegara?
Después de unos minutos de llorar y hablar con las compañeras sobre cómo me sentía, me hicieron pensar y darme cuenta que si había cometidos errores, como darle más atención y darle por su lado para evitar problemas, han visto que he buscado algunas alternativas, que él necesita otra atención, estos comentarios me hicieron sentirme más tranquila, pero eso no ha impedido que me siga cuestionando ¿cómo o que hacer para evitar que Israel siga portándose así?
Artefacto 1 Fragmento de Diario de Observaciones (8- Oct. -08)
Después de esta situación me di a la tarea de buscar orientación, en estar más atenta del lo que hacia Israel, a conocerlo mejor, saber cuáles eran sus gustos y sus preferencias, como menciona el PEP 2004 “el conocimiento de los alumnos se logra en medida de las oportunidades para observar, su actuación y vivir con ellos, en diversos tipos de situaciones dentro y fuera del aula”. Pág. 117
Poco a poco fui implementando diversas estrategias que a la vez contribuyera para establecer un ambiente agradable para Israel, como para los demás alumnos. Fue cambiando mis acciones y mis actitudes que son factores importantes y claves para el logro de los propósitos planteados.
Entre las acciones realizadas fue hablar con los papás sobre las actitudes de Israel, con la finalidad de conocerlo más, al igual saber que era lo que pensaban y establecer acuerdos, les propuse llevar al niño a una atención especial con la finalidad de saber que era lo que sucedía, saber si el niño presentaba algo, o si era yo la que no estaba actuando bien, los resultados obtenidos mostraron que esta actitudes eran por la carencia de acuerdos y reglas en la casa del niño, además que la situación familiar en la que estaba inmerso, donde el papá trabajaba fueras y sólo lo veía en fines de semana, dándoles la libertad de que se comportara como él quisiera, comentaba la mamá que cuando él llegaba ellos no la respetaban ni le hacían caso
Fueron muchas estrategias utilizadas como el tiempo fuera, hablar con él, realizar una tabla de registro de las actitudes y desempeño, darle comisiones, pero lamentablemente ninguna tuvo éxito, fue hasta mediados de Enero que cambio sus preferencias religiosas por una afición a la lucha libre y a las momias, contaba con lujos de detalles lo visto en las películas del Santo, entonces fue que se me ocurrió comprarle una máscara del luchador para usarla como mediador, y así establecimos un convenio, en medida de su conducta, yo le prestaría la máscara para jugar en el recreo. No sé si esta estrategia fue correcta pero por un largo tiempo obtuve resultados.
Muestro este registro porque me ayudo a recordar no solo ese momento vivido, sino más bien otras situaciones que se dieron, pero sobre todo me hizo reflexionar y pensar más detenidamente sobre mis acciones, las cuales no fueron suficientes, me atrevería a decir fuero momentáneas y sin un fundamento que lo sustente.
En realidad no contribuyeron mucho, porque la actitud de Israel era muy semejante, había veces que se integraba al aula, participaba, hacia su trabajo con detenimiento, con dedicación, jugaba y convivía con sus compañeros, pero otras veces no era así. De igual manera mis actitudes eran diversas, en ocasiones me mostraba tolerante, respetuosa, buscando que mis palabras y acciones fueran las correctas, tratando de brindarles seguridad y confianza en mí, pero otras veces me desesperaba, quería que con un gesto o una acción obtuviera resultados.
Pero haciendo un análisis más profundo me he dado cuenta que no basta con una buena intención o con actitudes momentáneas, sino por el contrario debe ser un trabajo constante y paulatino, no se logra a la primera, es como todo aprendizaje debe ser gradual y sistemático.
Considero que mi actuar no fue correcto porque estaba centrando mi atención a lo que sucedía alrededor de él, sentí que estaba desatendiendo a los demás y eso, es una situación que ahora me causa remordimiento y culpabilidad, porque no propicie que mis alumnos se sintieran apreciados y reconocidos, estos es tarea importante en el logro de su seguridad e independencia, ahora me cuestiono ¿Qué aprendizajes y habilidades habría logrado si mis actitudes hubieran sido diferentes?
La intervención docente es aspecto clave, porque es la que genera esas oportunidades y espacios para el aprendizaje, así mismo contribuye a la dinámica dentro del aula, porque a través de sus cuestiones, expresiones, y momentos de interacción se va generando un clima estable.
Donde los alumnos tengan la oportunidad de interaccionar y compartir con los compañeros, darse cuenta de las características físicas, sus cualidades, limitaciones y las de sus compañeros, que en la dinámica del aula, el alumno tome conciencia de los acuerdos y reglas establecidas para una mejor convivencia, establecer comportamientos diferentes, desarrollar habilidades de comunicación, de apoyo.
Retomando lo anterior considero que si mis actitudes desde un inicio hubieran estado enfocadas al establecimiento de un buen ambiente, al reconocimiento de cómo eran mis alumnos, que habilidades, capacidades tenían, mis intervención docente hubiera sido más certera para mis alumnos.
Reconozco que no basta con un ambiente agradable para mis alumnos, sino que las oportunidades que ofrezca impliquen a mis alumnos poner en juego sus conocimientos, destrezas o habilidades, pero de igual manera hacer que ellos se den cuenta de este proceso, Elena Bodrova ( 2004) hace referencia a utilizar estrategias de lenguaje en el aula ( verbalice sus acciones, utilice el habla privada) que contribuye a que el niño vaya recapitulando el proceso, las estrategias, la apropiación de conceptos o acciones, y vaya tomando conciencia de su propio aprendizaje.
Lograr que el niño reconozca que sus aciertos son producto de sí mismo y no de la casualidad, que el esfuerzo que pone en cada una de las actividades contribuye en los aprendizajes, apoya al conocimiento y reconocimiento de sí mismo, al desarrollo de su autoestima, pero sobre todo a sentirse capaz de resolver cualquier dificultad que se le presente
Este análisis me ha hecho darme cuenta de mis debilidades que como educadora tengo, pero sobre todo me ha despertado el deseo de mejorar y de erradicar esas concepciones y actitudes que no me llevan a nada, en ir búsqueda de herramientas y estrategias para mejorar mi intervención, a ser generadora de aprendizajes, a que mis acciones permitan el logro de los propósitos establecidos en el nivel Preescolar y así mismo atender los principios pedagógicos.
Para culminar quiero compartir esta idea que M. LIPMAN, comparte en el libro jugar a Pensar (2008) “Los maestros y los cargos directivos, igual que las madres y los padres, son modelos, muestran con su ejemplo cómo se puede actuar y los niños con frecuencia actúan igual. Es decir que los niños interiorizan las formas de conducta de los maestros”. Pág. 53
Esta idea me invita a ser más consciente y pertinente en mi labor educativa, a ser una docente comprometida, respetuosa, con tratos y acciones positivas hacia mis alumnos, ser congruente con lo que digo y con lo que realizo, y sobre todo propiciar en el ellos el deseo y el gusto por seguir aprendiendo
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