LA PASIÓN DE MI VIDA
Cuando me han me preguntado ¿Por qué soy docente? He respondido: es una profesión que tiene un gran impacto en la vida de cada uno los pequeños, porque contribuye a la formación y a la preservación de la sociedad mexicana.
La tarea del docente implica un compromiso y una enorme responsabilidad dentro de las aulas, porque con nuestras acciones, actitudes puedo generar y abrir nuevas ventanas para el aprendizaje o puede cuartar y marcar severamente la vida del alumno.
Es por ello que yo me he preocupado y dado a la tarea de ser comprometida con mi trabajo, con mis alumnos, he buscado la manera de que vean en mi a una persona ejemplar, siendo puntual, atenta, respetuosa, organizada, que con mis acciones y actitudes contribuyan a la formación de hábitos, valores y sobre todo de aprendizajes en mis alumnos.
Las experiencias como estudiante y ahora como docente me han permitido apropiarme de modelos de enseñanza que me han sido útiles en mi trabajo, procuro que sea dinámico, que los alumnos sean partícipes, dando oportunidades para que expresen, propongan e interactúen entre sí, reconozco que aún muestro ciertos rasgos conductistas, como decirles a mis alumnos qué vamos a hacer y el cómo se va a realizar, al igual he sido una emisora de conceptos.
Considero que es parte fundamental que como maestra vaya en la búsqueda de la mejora continua de mi práctica educativa, que me prepare y actualice constantemente, al igual que indague y adquiera aquellas estrategias o habilidades para una mejor intervención docente. Es por eso que decidí estudiar la maestría, con la idea de perfeccionar y prepararme para lograr proporcionar una mejor atención a mis alumnos, conocer y saber cómo trabajar con el Programa de educación preescolar, desarrollar habilidades que me permitan actuar de manera más pertinente y adecuada con mis alumnos, padres de familia y compañeras docentes.
Poco a poco he interiorizado la importancia de reflexionar y evaluar mi trabajo, a cuestionarme cada día de lo que hago y qué tanto estoy correspondiendo a los principios que marca PEP 2004.
Cada año escolar la convivencia con los alumnos me ha enseñado que darles un buen trato, evitando etiquetarlos, que mis palabras o mis acciones, son elementos importantes que contribuyen al proceso de enseñanza aprendizaje. Cuántos de nosotros no recordamos aquellas palabras cálidas y aliento de alguno de nuestros profesores que contribuyeron a aprender o a seguir esforzándonos.
En este momento estoy en un proceso de reconocimiento y reconstrucción de mi ser como docente, cambiando concepciones e ideologías, creo firmemente que el niño llega a la escuela con un cúmulo de conocimientos y habilidades, que es función de la escuela y en especial del docente crear un ambiente agradable, de confianza, donde a través de las diversas oportunidades el niño pueda acrecentar aquellos conocimientos y habilidades.
El trayecto de la enseñanza es un sendero que cada día trae consigo nuevos aprendizajes, es un proceso inacabado, porque cada momento que vivimos es una oportunidad para obtener más conocimientos. El niño aprende en todo momento, como menciona Emilia Ferreiro “Tienen la mala costumbre de no pedir permiso para aprender” es por eso que nuestro actuar debe de ser más consciente, con objetivos claros, ser promotora, guía y mediadora en conformación de conocimientos.
Mis metas para un futuro es seguir preparándome y actualizando, que todos aquellos conocimientos y contenidos analizados en el transcurso de esta maestría, sean una herramienta para mejorar y lograr ofrecer una educación de calidad para cada uno de mis alumnos. Así mismo llevar a cabo metas y objetivos personales. Dejar en cada uno de mis alumnos una semillita que le permita construir una vida plena, quiero ser una persona de cambio.
Estoy convencida de que el logro de los cambios en el sistema educativo tiene que empezar desde las aulas, la transformación de la prácticas docentes, el cambio de actitudes y la apertura a reconocer que nuestra labor implica estar en continua preparación. Por tanto asumo el compromiso que como maestra tengo en mis manos y procuro dar lo mejor de mi cada día, para que el tiempo que mis alumnos pasen en el Jardín sea digno de ser vivido.
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