sábado, 21 de noviembre de 2009

HISTORIA DE VIDA

Las huellas de mi vida

Hacer una mirada retrospectiva en esta etapa de mi vida me ha permitido analizar más detenidamente algunos momentos significativos que han dejado una huella imborrable para la construcción de lo que soy como persona y como profesional. Mi nombre es Martha Sarai Franco Gaitán, nací el 2 de febrero de 1983, en la ciudad de San Luis Potosí, siendo la quinta hija de Manuel Franco y Laura Gaitán.

Mi familia se caracteriza por ser alegre, unida, con buena comunicación, desde muy chicos se nos han inculcado valores y principios, como el respeto, el compromiso, la ayuda mutua, residimos en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez del cual mi madre es originaria y donde casi vive la mayor parte de mi familia

Soy la más pequeña de todos mi hermanos, me describo como una persona alegre, amigable, compartida, dispuesta ayudar a los demás, procuro tener buena relación con todos, soy el mediador cuando hay enfrentamiento o disgustos entre mis hermanos, me dicen que asumo el papel de mamá cuando ella no está en casa.

Dentro de la familia, cada uno asumimos un rol, una responsabilidad para ayudar en las tareas de la casa, se nos ha inculcado la importancia de estar preparados para la vida, el ser congruente con lo que decimos y hacemos, sobre todo el ser responsables y comprometidos con nuestro trabajo.

Mis padres han sido una pieza fundamental, el mayor motivo de orgullo y admiración porque ellos han luchado desde su infancia por ser alguien en la vida, porque a pesar de las adversidades no han dejado de perseguir sus sueños.

El ser hermana gemela, siempre ha sido una experiencia buena, porque los juegos, y las travesuras en la infancia fueron compartidas, de igual manera es un conjunto de sentimientos que solo él y yo podemos entender, esta situación durante un tiempo ocasiono que mostráramos una actitud de dependencia entre ambos, no podíamos actuar de manera independiente, a donde iba uno iba el otro, compartimos juntos los primeros años de escuela.

Comenzamos un breve tiempo en el nivel preescolar, posteriormente ingresamos en la Escuela Primaria Luis G Medellín Niño, donde mi madre trabajaba como maestra y en la cual mis hermanos cursaban la primaria, mi aprovechamiento escolar en esta etapa fue buena, por lo general siempre estaba en el cuadro de honor, me agradaba participar en las diversas actividades deportivas y culturales. La experiencia con mis maestros fue diversa desde aquellos que me trasmitieron el amor a esta profesión, como aquellos que su apatía y en ocasiones sus malos tratos hicieron algo difícil el transito.

Recuerdo que el maestro de quinto grado me llamo la atención por no haber elaborado bien unas figuras geométricas e inclusive me ridiculizó en frente del grupo, y eso sus palabras me han quedado grabadas, porque a partir de ese suceso me causa cierto temor que alguien me comente algo negativo cuando realizo un trabajo, así mismo al exponer mis ideas o exponer frente al grupo.

Mi adolescencia fue una etapa que me ha dejado recuerdos perdurables y sobre todo muy significativos, en ese periodo tuve la oportunidad de participar en un grupo de adolescentes donde la convivencia y las relaciones afectivas contribuyeron a la formación de ideas y concepciones, como la importancia de trabajar en equipo apoyado en la comunicación y el establecimiento de acuerdo, el respeto, así mismo me permitió asumir responsabilidades en la organización de encuentros, y sobre todo porque fundé amistades sólidas.

Fue en esta época de la secundaria donde mi hermano y yo tuvimos que separamos, donde cada uno asumimos nuestras propias responsabilidades y decisiones, en búsqueda de nuestro espacio, preferencias y sobre todo de nuestra individualidad.

El transcurso en la preparatoria fue un momento difícil porque ya no me encontraba con amigos de la secundaria, el ambiente era muy diferente al que estaba acostumbrada, mi desempeño fue bueno, ahora las exigencias eran mayores, fue en este momento donde comencé a preguntarme ¿Qué quería ser?, ¿ qué carrera estudiar?, ¿ qué futuro me esperaría?.
El momento de decidir

La decisión de ser maestra la tomé al cursar el tercer semestre de preparatoria, aún existía la inquietud de ser psicóloga, pero puedo decir el que mis padres, tíos y mi hermana ejercieran esta profesión, fueron factores que influyeron para tomar la decisión de ser maestra, porque a través de su gusto por la docencia, trasmitieron el deseo de ejercer esta profesión, me decía a mí misma, que quería ser maestra de preescolar, porque los niños de primaria son más difíciles por la edad, no son tan sinceros, además que consideraba que podría tener mejor control con los pequeños, que con los grandes.

Cuando decidí estudiar esta profesión fue un momento importante y central en mi vida, dónde surgieron muchas interrogantes ¿si en verdad seria esto a lo que me dedicaría toda mi la vida?, ¿Qué haría con esos niños?, ¿Cómo le haría?, ¿Qué necesitaría hacer para generar aprendizajes en ellos? Poco a poco como fue marchando el tiempo y los semestres en la escuela Normal, me fui dando cuenta, que en verdad era lo que me satisfacía, fue naciendo en mi el amor y el gusto por esta profesión.

Las prácticas educativas me permitieron conocer el trabajo y las formas de organización en el Jardín de niños, la planeación de estrategias didácticas, organización de tiempos y recursos, me hicieron darme cuenta de la responsabilidad que implica el estar frente a grupo, algo que siempre me inquieto en los jardines de niños en los cuales practicaba fueron las rivalidades, la apatía y el poco compañerismo existente en los miembros del plantel.

Como menciona Stella M. Pasquariello “El contacto con las instituciones educativas y sus configuraciones particulares y el reconocimiento de la complejidad de la tarea docente, va a permitir a los estudiantes desarrollar en la acción el doble procesos de enseñar y aprender a ser docente y a construir diferentes estrategias que moldean su trayectoria posterior” pp. 33

Durante el 7º y el 8º semestre de mi formación tuve la oportunidad de tener un acercamiento más real y continuo del trabajo en el Jardín de Niños, porque durante este lapso estuve como practicante, en este tiempo adopte ciertas concepciones sobre el trabajo, como por ejemplo: la importancia de la socialización y un buen ambiente de trabajo para los alumnos , la comunicación que exista con los padres de familia debe ser abierta, así mismo que la organización de las actividades es importante para el éxito de estas.

Los inicios de mi profesión

Cuando egresé de la Normal del Estado tenía muchas ilusiones y expectativas de lo que iba a llevar a cabo cuando comenzara a trabajar, pero cuál fue mi sorpresa que cuando fui al sindicato, me regresaron diciendo “ahorita no hay nada, date tus vueltas haber que pasa” Eso me hizo sentir decepcionada, sin ilusiones y abatida.

Después de 6 meses cubrí un interinato de gravidez en la comunidad llamada Agua Prieta, perteneciente al municipio de Mezquitic de Carmona, aunque no sabía dónde era exactamente, ya era una ilusión el comenzar a trabajar, era un Jardín de Niños unitario. Fue en este lugar donde afiance el amor y el compromiso a mi trabajo, que la escuela puede ser una oportunidad de vida para los alumnos, que con una buena intervención docente puedo generar el deseo de seguir avanzando en búsqueda de nuevas expectativas de vida, aprendí la importancia del compañerismo y el intercambio de experiencias entre los docentes para una mejora.

En febrero del 2005 me otorgan mi plaza base en el Jardín de Niños: “La Pajarita”, después de conocer al grupo de 2° grado, surgen en mi tantas interrogantes, porque era otro contexto totalmente diferente a donde había estado, este momento fue de gran impacto en mi vida, creo que nunca había experimentado un sentimiento de indecisión y de conflicto como en esos tiempo, eran tantas cuestiones que no recuerdo muy bien como se fueron dando respuesta, pero estoy convencida que la práctica docente te brinda herramientas y habilidades, que te va ayudando a conformar tu ser como docente.

Como menciona Gabriela Gamberini “La llegada a la escuela y específicamente al aula, las relaciones que se establecen con los “otros” profesores, alumnos, directivos la dinámica institucional, el desarrollo de una propuesta didáctica, la puesta en acto de estrategia de enseñanza, las particularidades de los grupos de estudiantes, la toma de decisiones en contexto áulico signados por la complejidad y la pluralidad, van delineando el entramado donde el trabajo docente asume características peculiares” Pág. 59

El ingreso a este nuevo ámbito fue algo complicado porque no conocía a nadie, ya tenían su organización bien establecida, sus propias amistades, fue difícil, tanto en el grupo con los niños, como con las compañeras docentes, poco a poco me fui ganando el aprecio de mis alumnos, de los padres de familia y mis compañeras.

Fue en este lugar donde tuve la oportunidad de conocer a una compañera de trabajo, que con su dedicación, su forma de ser ante sus alumnos, siempre buscando estrategias para generar aprendizajes, ha influido a seguir sus pasos.

En los años 2006 y 2007 me dan la oportunidad de estar a cargo del grupo de 1° de preescolar, al principio hubo ciertos titubeos por la edad, pero conforme los iba conociendo me sentía más segura y en confianza, mis decisiones y mis objetivos eran más claros, ahora me enfrentaba a otro desafío: la atención a alumnos con necesidades educativas especiales, en la que me di a la tarea de buscar orientación, investigar sobre la problemática, guiarme por mi intuición, no puedo decir que fue suficiente, pero si trate de dar una mayor atención.

El vivir tantas anécdotas y experiencias me han ayudado a conformar creencias, concepciones, formas de actuar, recordando cómo era al inicio y de quien soy ahora, han habido muchos cambios, mis perspectivas y formas de ser se han modificado, ahora estoy convencida de que mis acciones y actitudes deben estar centradas al logro de aprendizajes y capacidades en mis alumnos.

Retomando lo que menciona Huberman sobre su modelo de Fases en la Carrera de los enseñantes puedo ubicarme en la fase II La ESTABILIZACIÓN, entre sus características habla sobre la consolidación de ciertas habilidades prácticas que contribuye a la seguridad en nuestro trabajo e identidad profesional, me siento segura de lo que llevo a cabo en el aula, de las decisiones que tomo y de cierta manera a reconocerme como docente.

Ahora estoy consciente y asumo el gran compromiso que tengo en mis manos, la responsabilidad de dar lo mejor de mí, el buscar las estrategias y situaciones didácticas que me permitan el logro de los objetivos planeados, el lograr desarrollar y potenciar aquellas capacidades, habilidades de mis alumnos.

Me siento satisfecha con mi trabajo, reconozco que me falta mucho camino por recorrer y por aprender, el estar estudiando la maestría me ha ayudado a conocerme como persona y docente, a reconocer mis errores y debilidades, pero sobre todo me ha ayudado a reflexionar y a preguntarme cada día del trabajo que estoy llevando a cabo, e ir en búsqueda de mi profesionalización.

Puedo decir que en este momento de mi vida soy una mujer tratando de construir mi futuro, con sueños e ilusiones, forjando un camino firme y seguro, en búsqueda de mi realización personal y profesional, asumiendo algunos roles: mujer, hija, tía profesionista, amiga, compañera, etc.

El camino que he recorrido no ha sido fácil pero cada una de esas piedras y obstáculos a los que me he enfrentado han contribuido a lo que soy y sobre todo han generado el deseo de seguir adelante y aprender cada día más.


VIVE CADA MOMENTO DE TU VIDA COMO SI FUERA EL ULTIMO. !DISFRUTALA¡